La etiqueta energética europea: la A-G y los kWh/año

Cómo leer la etiqueta energética — qué significa la letra, por qué los kWh/año predicen tu factura, y qué pasó con la antigua escala A+++.

Estimaciones, no facturas: estas cifras usan potencias típicas y el precio por kWh que introduzcas. Tu coste real depende de tu tarifa, tu uso y tus aparatos concretos. Consulta tu factura o tu contador para cifras exactas.

Por qué se reescaló la etiqueta — y por qué desapareció la A+++

Durante años, la etiqueta energética europea iba de una A a la G sencilla, y luego le fueron creciendo "más": A+, A++, A+++, a medida que los aparatos se volvían más eficientes y a los fabricantes se les acababa el espacio arriba del todo. A finales de la década de 2010, la mayoría de neveras y lavadoras a la venta se amontonaban en A+++ o A++, lo que hacía la etiqueta casi inútil para comparar productos de verdad: casi todo parecía "de gama alta". En 2021 la UE reescaló varias categorías importantes (neveras y congeladores, lavadoras, lavavajillas, televisores) de vuelta a una escala A-G sencilla, calibrada a propósito para que muy pocos productos, o ninguno, lleguen a la A el primer día — ese margen es intencionado, para dejar hueco a futuras mejoras de eficiencia en vez de quedarse sin "pluses" otra vez.

La consecuencia práctica: la antigua calificación A+++ de un aparato y su letra nueva no se pueden comparar directamente. Una nevera de 2020 con A+++ en la escala antigua puede quedar en C, D o incluso más abajo en la nueva, sin haberse vuelto menos eficiente — ha cambiado la regla, no el producto. Si estás comparando un aparato que ya tienes con uno que te planteas comprar, la letra sola puede ser directamente engañosa si no sabes qué escala usa cada uno.

Cómo leer la etiqueta ahora

La etiqueta actual se construye con unos elementos consistentes en todas las categorías:

El dato que de verdad predice tu factura

La letra es una clasificación; el dato de kWh/año es el que puedes convertir directamente en dinero. Coge la cifra anual de kWh de la etiqueta y multiplícala por tu precio por kWh para obtener una estimación de coste real — justo lo que hace la calculadora de coste eléctrico de este sitio si introduces los kWh anuales repartidos en una media diaria, y lo que ya hace cada ficha de electrodoméstico con cifras típicas publicadas para esa categoría.

Ejemplo práctico: dos neveras, ambas etiquetadas "A" en la escala actual por ser de tamaño parecido, pueden mostrar 220 kWh/año y 260 kWh/año respectivamente en su etiqueta — una diferencia real del 18% en coste de uso que la misma letra no revela. Al precio residencial típico, esa diferencia son unos cuantos euros reales al año, cada año, durante toda la vida del aparato — poco en una sola factura, mucho en una década.

Comparar entre tamaños (donde la letra puede engañar)

Como la letra compara un producto con otros de tamaño y tipo similar, una nevera grande con A puede gastar de verdad más kWh/año en total que una pequeña con C — la pequeña simplemente se compara con otras pequeñas, y la grande con otras grandes. Si estás decidiendo entre dos tamaños distintos, la letra responde a "¿es eficiente para su tamaño?", no a "¿cuál cuesta menos usar?" — para esa pregunta, compara siempre los kWh/año directamente, no las letras.

Dónde vas a verla

La etiqueta A-G reescalada cubre ya neveras y congeladores, lavadoras y lavadoras-secadoras, lavavajillas y televisores/pantallas, con las bombillas en su propia versión de la escala. Si estás mirando un aparato concreto de los que ya cubre este sitio, las fichas de frigorífico, lavadora, televisor y bombilla LED dan cada una un rango de potencia típica y coste anual con el que puedes contrastar el dato de kWh/año de una etiqueta.

Preguntas frecuentes

¿Qué pasó con las etiquetas A+++?

La UE reescaló la etiqueta en 2021: se retiraron los niveles de A+++ a A+, y la mayoría de categorías usan ahora una escala A-G más estricta donde muy pocos productos llegan a la A. Una nevera A+++ de 2020 no es automáticamente una A en la escala nueva — mira los kWh/año reales, no solo la letra.

¿Una letra más baja siempre es peor en términos absolutos?

No necesariamente entre tamaños distintos — la letra compara un producto con otros de tamaño y tipo similar. Una nevera grande con A puede gastar más kWh/año en total que una pequeña con C, así que para comparar el coste real, el dato de kWh/año importa más que la letra.

¿De dónde saca WattFigures sus cifras de potencia típica?

Las contrastamos con los kWh/año publicados en las etiquetas energéticas y con rangos típicos publicados, no con una sola fuente — el detalle completo está en la página de metodología.